Mi experiencia al visitar el penal de Torreón y presenciar una audiencia inicial

Mi nombre es Alexa Ugartechea Hernández, curso primer semestre de la carrera leyes y les compartiré mi experiencia al visitar el penal de Torreón y una audiencia inicial.

El día viernes 11 de Noviembre del 2022 en grupo de alumnos y alumnas de la carrera de leyes visitamos el Cereso de Readaptación Social de Torreón.


Al llegar al lugar, los objetos que no están permitidos ingresar como: celulares, cinturones, gorras, aretes, collares, etcétera, los dejamos en un cubículo.


Yo no estaba segura de asistir, sin embargo, vencí mi miedo y empezó a crecer en mí el interés por conocer una parte del aparato de seguridad de mi ciudad.


Para mí fue una experiencia diferente, ya que soy de primer semestre.


Al entrar a las instalaciones, lo primero que nos enseñaron fueron unos cuartos en donde hacen el chequeo a las mujeres que entran a ver a las personas privadas de su libertad. Por un momento creí que al igual que a ellas nos iban a hacer una revisión profunda. La revisión consiste en pasar de una en una a ese cuarto y estando ahí, un policía te pide que te quites la ropa, exceptuando la ropa interior; posteriormente te revisan para comprobar que no traigas algún objeto prohibido.





Algo que me llamó mucho la atención y no me pareció correcto fue que un policía hombre tocara a una mujer y la viera sin ropa; agradezco que nosotras no hayamos pasado por eso. Pienso que debería de ser diferente.


Después nos pasaron al lugar en donde los familiares visitan a las personas privadas de su libertad. Al momento de entrar se siente una vibra muy extraña. Nos dieron un recorrido por varios de sus salones como el de música, la biblioteca, el de español, de matemáticas, manualidades, etc.


Después de haber visitado todos los salones nos llevaron directamente a la enfermería. Ahí nos dieron una pequeña platica acerca de todas las enfermedades con las que luchan día a día las personas privadas de su libertad.


Saliendo de la enfermería lo que mas me llamó la atención fue que, a cada persona privada de su libertad, les daban tres botes pequeños con shampoo, jabón corporal, crema y un rollo de papel. Esos 4 artículos personales les tenía que durar un mes. Cada mes se rellenaba y se cambiaba el papel de baño. Considero que es algo inhumano.


Después pasaron a enseñarnos las instalaciones del gimnasio donde las máquinas eran un poco distintas a las de cualquier otro gimnasio fuera del cereso. Un salón al aire libre donde podían hacer carpintería. Me sorprendió que la mayoría de los personas privadas de su libertad estaban ahí.


Después pasamos a la lavandería. Las lavadoras solo podían ser usadas para las cobijas y su ropa tenían que lavarla a mano.


Por último nos pasaron a un salón donde confeccionan su propia ropa y/o uniformes de trabajo. Me parece muy buena idea que las personas privadas de su libertad se ocupen en un trabajo y sean productivas.


En general para mí fue una buena experiencia ya que, me di cuenta de una parte de la realidad que se vive en el Cereso. Estoy segura que muchísima gente se lo imagina de otra manera.


Cambié completamente mi forma de pensar, de actuar y de cómo ver a las personas de mi alrededor; no mentiré al decir que ingresé muy asustada por el hecho de que en su interior se encuentran personas que cometieron algún crimen.


Siendo mujer me sentí observada a través de miradas profundas, tristes y deprimidas. No me gustaría ver pasar por eso a algún familiar o conocido. No se lo deseo a nadie.


Finalmente, sé que son personas que en su momento pudieron hacer mucho daño, pero salí un poco angustiada con el tema de que se viene el invierno y las personas que estén ahí pasen frío. Considero que deberían de ser más respetados sus derechos humanos, ningún ser viviente debe de pasar frío, hambre ni situaciones insalubres por el tema de haber cometido un delito.


Saliendo de ahí me puse a pensar en que no dudo que haya personas ahí dentro que no hayan cometido algún delito, que solo estén encerrados por algún error, gente que no merece estar ahí. ¡Fue perturbador pensar en ello!


Seguido de conocer las instalaciones del Cereso nos invitaron a presenciar una audiencia en el Centro de Justicia Penal. La audiencia trataba acerca de dos jóvenes que consumen y venden drogas.


Lo más traumatizante fue al momento en el que entraron. Entraron esposados y custodiados por policías. De hecho pasaron muy cerca de mí y eso me causó miedo porque al principio yo no sabía sobre de qué trataba la audiencia, hasta que ésta empezó.


Al inicio se presentó el juez y las abogadas, dijeron todos los datos que resumidamente eran que los habían encontrado con un foco y cristal a uno de los jóvenes, y al otro lo habían encontrado saltándose una barda de una casa con 37 bolsas que contenían cristal y finalmente, les decretaron 3 meses de cárcel.


Precisamente ese lugar es para defender a inocentes y castigar a los culpables, todos somos inocentes hasta demostrar lo contrario, ¡salí motivada a aprender más sobre mi carrera!


Agradezco a la mesa directiva de la carrera de leyes por la actividad.


Autora: Alexa Ugartechea Hernández

Editor: Juan José Rojas Torres

Fotografías: de la autora y El Siglo de Durango.

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